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Día 6 – Domingo de pascua: La victoria de la resurrección

Mar 28 2026

Disculpa, pero esta entrada está disponible sólo en Inglés Estadounidense.

“El ángel dijo a las mujeres: —No tengan miedo; sé que ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo. Vengan a ver el lugar donde estaba. Luego vayan pronto a decirles a sus discípulos: “Él se ha levantado de entre los muertos y va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán”. Eso vine a decirles. Así que las asustadas mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, pero muy alegres corrieron a dar la noticia a los discípulos. En eso Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se acercaron, abrazaron sus pies y lo adoraron. —No tengan miedo —dijo Jesús—. Vayan a decirles a mis hermanos que se dirijan a Galilea y allí me verán”.

La resurrección es un acontecimiento verdaderamente cósmico: un terremoto, la aparición de un ángel y una tumba vacía. Luego de este encuentro, el ángel ordenó a las mujeres que no tuvieran miedo y las envió a difundir la noticia y a ver a Jesús resucitado.

La resurrección también demuestra el triunfo del plan divino sobre el humano. Como aprendemos en el Evangelio de Mateo, las autoridades humanas, que se encargaron de la crucifixión de Jesús, estaban tan preocupadas de que Su legado perdurara bajo una “resurrección falsa” que hicieron todo lo posible para terminar con el ministerio de Jesús de una vez por todas. No solo cubrieron la tumba con una piedra inamovible, sino que la aseguraron con un sello y la protegieron con un guardia en la entrada. Sin embargo, ¡la piedra se movió, el sello se partió y el guardia quedó aterrorizado!

Quizás como un ingenioso recordatorio de la supremacía del plan de Dios, Su mensajero, el ángel, se sentó sobre la piedra: ¡las obras del enemigo están verdaderamente bajo los pies divinos! (Véase Salmo 110:1)

Leemos que las mujeres también tenían miedo, pero estaban “muy alegres” (Mateo 28:8 NVI). Aún no habían visto a Jesús en persona, pero creían que el mensaje del ángel era cierto. Había una tensión aquí: no tenían todas las respuestas, pero tenían esperanza; estaban desconcertadas en el presente, pero confiadas en el futuro.

Esta tensión es la misma que sentimos nosotros hoy: vivimos a la luz de SU resurrección en el presente y creemos en NUESTRA resurrección en el futuro. La victoria es real, pero también se está desarrollando, ahora Y no todavía. La Pascua no es solo el capítulo final victorioso de la historia de Jesús, sino el capítulo inicial lleno de esperanza de nuestra propia historia de fe.

La esperanza de la Pascua no se basa en tener todas las respuestas o en obtener inmediatamente todo lo que queremos, sino en poner nuestra confianza en la victoria de Jesús y experimentar un adelanto de esa victoria en nuestras vidas hoy.

 

Preguntas de reflexión:

• Tanto el ángel como Jesús ordenaron a las mujeres que no tuvieran miedo. ¿Hay algún aspecto de mi vida en el que necesito dejar a un lado el miedo y armarme de valor?

• El ángel les dice a las mujeres que Jesús se había adelantado hacia Galilea. ¿Qué oportunidades, desafíos y/o logros tengo por delante?

• Tanto el ángel como Jesús les piden a las mujeres que compartan la buena noticia con los discípulos. ¿Qué buena noticia puedes compartir que sea una bendición para otras personas?

Idea para poner en práctica:

1. Escribe el nombre de alguien en tu vida que necesite escuchar la buena noticia de la Pascua y de alguien que conozca la buena noticia de la Pascua, pero necesite esperanza y ánimo.

2. Ora por ellos y nómbralos en tus oraciones.

3. Habla con ellos intencionalmente esta semana y comparte la buena noticia de la Pascua.

 

 

Escrituras:

Mateo 28:5-10 (NVI)
“El ángel dijo a las mujeres: —No tengan miedo; sé que ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo. Vengan a ver el lugar donde estaba. Luego vayan pronto a decirles a sus discípulos: “Él se ha levantado de entre los muertos y va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán”. Eso vine a decirles. Así que las asustadas mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, pero muy alegres corrieron a dar la noticia a los discípulos. En eso Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se acercaron, abrazaron sus pies y lo adoraron. —No tengan miedo —dijo Jesús—. Vayan a decirles a mis hermanos que se dirijan a Galilea y allí me verán”.

Salmo 110:1 (NVI)
“Así dijo el Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por debajo de tus pies»”.