Día 7: Una convicción de acero

7 January 2018

Pablo no se tomaba las cosas a la ligera cuando se trataba de sus convicciones acerca del Evangelio de Jesucristo. Él no se echó para atrás ni eligió un camino con menos resistencia aun cuando tuvo que confrontar a Pedro por su comportamiento hipócrita.

Pues bien, cuando Pedro fue a Antioquía, le eché en cara su comportamiento condenable. Antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, Pedro solía comer con los gentiles. Pero, cuando aquellos llegaron, comenzó a retraerse y a separarse de los gentiles por temor a los partidarios de la circuncisión. Entonces los demás judíos se unieron a Pedro en su hipocresía, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por esa conducta hipócrita. 

 

Cuando vi que no actuaban rectamente, como corresponde a la integridad del evangelio, le dije a Pedro delante de todos: «Si tú, que eres judío, vives como si no lo fueras, ¿por qué obligas a los gentiles a practicar el judaísmo? (Gálatas 2:11-14 NVI)


Pedro no estaba siendo directo, así que Pablo lo desafió directamente en frente de todos. Pablo tenía una convicción férrea e inflexible en cuanto a la verdad.

¿Cuán fuerte es tu convicción para cambiar? ¿De qué estás completamente convencido cuando se trata de cambiar tu vida y vivir de una manera que dé gloria a Dios? Si no vives con convicciones fuertes y sólidas sobre todo lo que Jesús ha puesto a tu disposición y su capacidad de transformar tu vida, en algún momento te verás desviado de tu curso, especialmente cuando te enfrentes a la oposición, al dolor o al sacrificio.

Pablo habló sobre la “comunión de los sufrimientos de Cristo”. La vida en Cristo implica tanto sufrimiento como promesas y victorias. Son interdependientes, no mutuamente excluyentes. Debemos “quitarnos” la vieja forma de pensar y comportarnos, y “ponernos” la nueva naturaleza transformada de Cristo.

Cuando vivimos con convicción, tendemos a vivir de acuerdo a nuestras convicciones y no a nuestros defectos. Sin convicciones, la vida simplemente se nos ‘pasará’.

Puedes cambiar tu vida, es una cuestión de elección. ¡Elige VIDA!

Gal 2:11-16 (NVI)
Colosenses 3:1-17 (NVI)