Revirtiendo Tendencias

3 Dec 2018

¿Alguna vez te has puesto a pensar en cómo ves a Dios? A lo largo de mi vida he aprendido que la forma como vemos a Dios determina la medida en que le creemos.

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes –dice el Señor-. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.
(Jeremías 29:11 NTV)

Todos enfrentamos desafíos en la vida, pero a pesar de que no sabemos lo que va a suceder mañana, podemos descansar en la verdad de que los planes de Dios son para lo bueno y no para lo malo.

A veces, cuando enfrentamos una crisis, es fácil rendirnos. Este versículo al que hice referencia, forma parte de un capítulo en el que el profeta Jeremías, animando al pueblo de Israel durante el exilio, los instaba a edificar, hacer planes para quedarse, plantarse, casarse, multiplicarse y no disminuir aun en medio de tiempos difíciles.

La tendencia humana en medio de una crisis es rendirse, perder las esperanzas por un mejor mañana, darse por vencidos y culpar a los demás por la situación. Como líderes no podemos olvidar que aun si no lo podemos ver, Dios siempre está obrando. Es en un tiempo de crisis natural que tenemos una oportunidad como iglesia para brillar. Fuimos llamados a revertir tendencias, a nadar en contra de la corriente y demostrar algo diferente.

Como líder en lugar de derribar decido construir

Edifiquen casas y hagan planes para quedarse. Planten huertos y coman del fruto que produzcan. (Jeremías 29:5 NTV)

¿Quién quiere edificar en medio de una crisis? No muchos. La mayoría diría que es una falta de sabiduría; no sería el momento oportuno y correcto edificar en medio de la incertidumbre, en medio de no saber lo que sucederá mañana. Pero Dios a Israel les dice que edifiquen en Babilonia, ahí donde están, en medio de la opresión que están experimentando.

Al final del día lo que somos es esto, constructores, edificadores, estamos edificando una iglesia para construir una nación, estamos edificando una iglesia para edificar tu vida, tu matrimonio; somos constructores, y cuando construimos agregamos valor.

Como hijos de Dios tenemos que elegir construir y no derribar. Construir con nuestras palabras, con nuestras acciones, con nuestra fe, con nuestra mentalidad, construir con nuestros corazones; porque estamos aquí puestos por Dios para agregar valor.

Te quiero desafiar a que vayas a tu trabajo, a tu oficina, al lugar en que te desenvuelves, con este pensamiento: “yo estoy aquí para agregar valor. La gente que va a estar en contacto conmigo se va a ir animada, amada, con esperanza, porque yo estoy aquí para construir algo diferente”.

En lugar de estancarme decido ser fructífero

Cásense y tengan hijos. Luego encuentren esposos y esposas para ellos para que tengan muchos nietos. ¡Multiplíquense! ¡No disminuyan! (Jeremías 29:6 NTV)

No importa el contexto, el ser fructífero es una decisión. Yo no voy a dejar que la condición me limite, no voy a dejar de creer, no voy a dejar de tomar pasos de fe, no voy a dejar de amar, no voy a dejar de animar, no voy a dejar de abrazar, de comunicar esperanza, de sonreír, no voy a dejar de tener una mentalidad positiva, porque decido vivir no con una mentalidad de víctima, sino con una mentalidad de reino. Y cuando decides estas cosas, tu vida siempre dará fruto. Ese es el propósito de Dios para nosotros, porque todo lo que él creó fue con el propósito de que sea fructífero.

En lugar de ser parte del problema, decido ser parte de la solución

El versículo 7 de Jeremías 29 nos dice:

Y trabajen por la paz y la prosperidad de la ciudad donde los envié al destierro. Pidan al SEÑOR por la ciudad, porque del bienestar de la ciudad dependerá el bienestar de ustedes.

Si vamos a revertir tendencias tenemos que decidir ser parte de la solución como hijos de Dios. Es muy fácil ser parte del problema, pero tenemos que decidir poner una línea en la tierra y dar un paso del lado que es parte de la solución, y no alinearnos con aquellos que se paran del lado de los problemas.

No vamos a integrar el coro negativo en nuestras ciudades que critica, que habla desesperación y muerte en lugar de vida. Nosotros somos aquellos que representan el reino de Dios en esta tierra. Mi amigo, tú eres parte de la solución en tu oficina, en tu familia; joven, eres parte de la solución en tu colegio, en tu universidad; esta es nuestra tarea. Quiero animarte y desafiarte a que uses tus redes sociales como una plataforma que Dios te ha dado para comunicar vida y esperanza, y ser parte de la solución y no del problema.

Como iglesia tenemos la respuesta a la necesidad en este mundo, y su nombre es Cristo Jesús, Rey de reyes, Señor de señores.

Así que te animo a que tomes esta decisión conmigo: en lugar de odiar decido amar, en lugar de criticar decido animar, en lugar de rendirme decido perseverar, en lugar de devaluar a la gente, decido valorarla; en lugar de aferrarme a una ofensa, decido perdonar; en lugar de dudar en todo momento, decido creer; en lugar de no hacer nada, decido hacer algo; en lugar de derribar, decido construir; en lugar de estancarme, decido ser fructífero todos los días de mi vida, porque el bien y la misericordia me seguirán; y en lugar de ser parte del problema, decido ser parte de la solución, porque Dios me llamó y te llamó a ser parte de la solución para esta nación.