Empoderados para cargar

Dec 4 2019

“Haz un censo de los meraritas por clanes y por familias patriarcales. Incluye a todos los varones de treinta a cincuenta años que sean aptos para servir en la Tienda de reunión. Su trabajo en la Tienda de reunión consistirá en transportar el armazón del santuario, es decir, sus travesaños, postes y bases, lo mismo que los postes que están alrededor del atrio, sus bases, estacas y cuerdas, como también todos los utensilios necesarios para su servicio. Asígnale a cada uno los objetos que deberá transportar. El servicio de los clanes de Merari en la Tienda de reunión será supervisado por Itamar, hijo del sacerdote Aarón” 

Números 4:29-33 (NVI)

En esta historia podemos ver a Moisés delegando ministerios, hablando a las distintas tribus del pueblo de Israel y asignando a cada uno funciones del tabernáculo, la tienda de la presencia de Dios.

El capítulo menciona que a los meraritas se les encargó la responsabilidad de llevar las cargas de la tienda, los postes, travesaños y bases. Cada hombre fue asignado exactamente a lo que debía cargar.

¿Qué se te viene a la mente cuando te hablan de llevar la carga? O mejor déjame preguntarte, ¿qué estás cargando en tu vida?

Muchas veces pensamos en el concepto de carga de forma negativa, especialmente en la iglesia. Hablamos constantemente de dejarlas en la puerta y entregárselas a Dios. Esto no es incorrecto, la Biblia nos enseña que debemos entregar nuestras cargas a Dios, y que no podemos seguir llevando sobre nosotros dolores del pasado ni otras cosas que nos impidan entrar en todo lo que Dios tiene para nosotros.

Pero en esta ocasión quisiera hablarte sobre la carga de forma positiva. Porque como líderes del Reino y miembros de un equipo, es necesario entender que estamos empoderados para cargar con todo lo que necesitamos para edificar la iglesia y verla progresar.

Quisiera que puedas reflexionar el día de hoy: ¿Estás llevando la carga o estás dejando que otros te carguen?

Es importante que te tomes el tiempo de responder esa pregunta, porque el poder y el progreso de la iglesia es determinado por la cantidad de personas que llevan la carga. 

Estamos llamados a llevar juntos la visión de nuestra iglesia.

Cuando piensas en la visión de tu iglesia, ¿la ves como la visión de los pastores o también como tuya propia?

Si adoptamos la visión como nuestra, cada vez seremos más los que corramos con ella hasta verla desarrollarse.

Cargar juntos la visión no deja lugar para intereses personales, competición ni peleas por una posición, porque entendemos que no se trata de nuestro aporte sino de la visión que cargamos, y que todos tenemos lugar dentro de ella.

Quisiera animarte a que no permitas que la ofensa te deje fuera de la visión. Los roces dentro de tu equipo siempre estarán presentes, porque somos seres humanos imperfectos. Pero esos roces no deben llevarte a vivir ofendido y desconectado de la visión, a tal punto que dejes de llevar la carga. Hay potencial divino puesto dentro de ti por Dios. No permitas que la ofensa lo adormezca.

Estamos llamados a llevar la carga de la cultura del reino 

La cultura no es lo que hacemos, sino quienes somos. Nuestras acciones son consecuencia de nuestra esencia. Puede que tu iglesia, como la nuestra, tenga frases como “Amar a Dios y amar a las personas” en sus remeras, pero la pregunta es cómo estamos cargando ese slogan.

Yo me niego a pastorear una iglesia meramente de slogans. El “Bienvenido a casa” y el “Ven tal como eres” son parte de quienes somos.

¿Estamos cargando bien la cultura del reino o estamos dejando que la religiosidad que existe en nuestro continente moldee nuestra forma de pensar? 

Dios no te llamó a ti y a tu iglesia a ser del montón. Fuimos llamados a cargar con la cultura de su reino. 

Estamos llamados a llevar la carga de la atmósfera de nuestras reuniones 

La atmósfera es súper importante. La Biblia nos dice que Dios habita en las alabanzas de su pueblo, y esto para mí significa que lo que nosotros traemos crea un espacio donde Dios puede moverse. Cada uno de nosotros tiene todo que ver con la atmósfera de nuestras reuniones.

Cuando venimos a la iglesia expectantes, presentes y enfocados, creamos una atmósfera de fe. Entendemos que lo que está en juego es la salvación de individuos que no conocen a Jesús, personas que buscan respuestas.

Estamos llamados a estar completamente presentes, y esto implica ser puntuales, tomar notas, estar expectante de lo que Dios nos va a hablar a través de la persona que está en plataforma.

Si venimos a la iglesia preocupados por el Instagram y los likes que no nos dieron, o por aquella persona que nos dejó un visto en WhatsApp, terminamos siendo nosotros quienes dejamos un visto a Dios.

Te animo a que vengas preparado a la iglesia. Preparado para adorar, para entregarlo todo, para responder al predicador, para dar adoración en todos los sentidos. No venimos a ser entretenidos, sino a adorar al Rey de reyes. La iglesia debería ser el lugar con la atmósfera más eléctrica que existe en toda la tierra.

Estamos llamados a llevar la carga por el cuidado de las personas

Quisiera que imaginaras conmigo cómo sería la iglesia si todos nos cuidáramos los unos a los otros. ¿Acaso pensamos que esa responsabilidad es solamente del equipo pastoral? ¿Acaso no somos hermanos en Cristo?

Como iglesia estamos edificando una familia, no una multitud. Por eso es importante que no permitamos que un pequeño equipo de personas sea el único que cuide pastoralmente a los que nos rodean. ¡Llevemos la carga!

Cuando alguien en tu equipo no asiste a la iglesia o no lo ves por semanas, ¿sabes por qué? ¿Has levantado el teléfono y lo has llamado para saber si está bien o si está pasando por un momento difícil? ¿O no lo haces porque piensas que eso es responsabilidad de alguien más?

Los pastores de tu iglesia no pueden conectar con todos, pero sí podemos lograr juntos que cada persona tenga un punto de conexión. Todos, de una forma o de otra, estamos llamados a pastorear, ya que no necesitamos un título para cuidar de los demás.

Estamos llamados a levantar nuevos voluntarios

Parte de la cultura del reino es tener ojos para ver potencial en otros e involucrarlos, porque cada uno tiene un lugar. Como iglesia no buscamos perfección, sino disponibilidad. Y sabemos que siempre habrá lugar para servir, porque a donde vamos es mucho mejor que donde estamos hoy.

Si llevamos la carga de involucrar a otros, si llevamos la carga de una visión inclusiva, vamos a sumar a otros al equipo. Porque hay mucho más para hacer y para lograr juntos, y la mejor manera de discipular es a través del servicio.

Estamos llamados a llevar la carga por nuestro llamado 

Pablo dijo en Efesios a los miembros de la iglesia que vivieran dignos del llamado que Dios les había dado. Este llamado se refiere tanto al llamado personal como el colectivo, pero quiero hablarte de manera personal en este momento.

El día que recibiste a Cristo fue el día que recibiste tu llamado, y sólo tú eres responsable de él. ¿Estás llevando la carga por ese llamado?

La responsabilidad de nuestros líderes es desatar potencial en nosotros, pero cada uno somos responsable por llevar la carga del llamado que Dios nos ha dado. El día de mañana, Dios te va a preguntar qué hiciste con todo lo que él te dio.

No vivamos sólamente salvos, vivamos llamados. Porque si sólo vivimos salvos, estamos simplemente esperando a la eternidad, pero si vivimos llamados, lo entregamos todo para extender su reino y marcar una diferencia.

Estamos llamados a cargar el nombre de Cristo

Como hijos de Dios fuimos llamados a llevar la carga por el nombre que portamos, el nombre que es sobre todo nombre, el nombre ante el cual toda rodilla se doblará. El nombre que hace a los demonios temblar y al infierno sacudirse. El nombre que venció la muerte y perdonó nuestros pecados, que compró nuestra salvación y gobierna toda la eternidad.

Somos portadores del nombre de Cristo y, como personas de fe e hijos de Dios, es nuestra responsabilidad cargar bien el nombre que representamos. Por eso, la manera en que vivimos importa.

En nuestra sociedad, Dios nunca es el problema, pero muchas veces la iglesia sí lo es, porque no representa a Jesús. Carguemos su nombre de tal manera que cuando las personas que están acostumbradas a recibir piedras de parte de la Iglesia o los cristianos, puedan ver en nosotros un Jesús diferente. 

Estoy convencido de que como líderes formamos parte de una generación que puede demostrar lo que es posible, que puede producir cambios y revertir tendencias. Si entendemos que estamos en la tierra, en un tiempo como este, para marcar una diferencia, juntos vamos a cambiar estadísticas. Mientras más llevan la carga, más liviana se hace.

Imagínate cuánto más podríamos lograr como iglesia, si nuestra capacidad colectiva para llegar la carga aumentase.