10 Responsabilidades Culturales del Equipo de Liderazgo de Hillsong

Apr 26 2016

Todo tiene una cultura. Tu vida tiene una cultura, tu matrimonio, tu casa, tu negocio, nuestras iglesias tienen una cultura…Si eres un líder, tu eres el que establece esa cultura.

Durante años me han hecho esta pregunta: ‘¿Cómo hacen para crear una cultura tan fuerte?’.

Cuando Bobbie y yo empezamos con la iglesia Hillsong hace más de 30 años, no nos propusimos construir un determinado tipo de cultura. En este tiempo, no había nadie más para fregar el suelo después de la reunión, o abrir las puertas y dar la bienvenida o buscar a las personas para traerlas a nuestra iglesia. Nosotros teníamos que SER la cultura.

Y eso es lo que he descubierto – No puedes construir la cultura a menos de que estés preparado para SER la cultura.

Cualquier cultura es solo tan fuerte como su más bajo común denominador. No es suficiente simplemente decidir la cultura que quieres porque si tienes en tu equipo personas con un espíritu diferente, entonces es donde se establecerá el camino y el nivel de tu cultura. Construye una cultura alrededor de personas fieles. Las personas que son fieles en tu organización son aquellas que ‘llevan la cultura’’- Ellos son los que enseñarán a los demás los hábitos colectivos mucho después de que ya no estés. Ellos llevarán la visión y harán los cambios necesarios para mantener el corazón y los propósitos de tu misión.

Así que estas son las 10 Responsabilidades Culturales que pido que mi equipo abrace cuando se trata de poner el listón y el marco de trabajo para la iglesia Hillsong. Si llevas un negocio, entonces haz los ajustes correctos…¡nunca es demasiado tarde para SER la cultura que quieres ver!

Las 10 responsabilidades culturales que voy a abrazar:

1- Soy una persona que dice “Sí se puede”

Me rodeo del tipo de personas que viven con una actitud que dice “sí se puede’. Es tan fácil dejarse afectar por lo que no se puede hacer, por lo que no nos podemos permitir, por lo que no tenemos tiempo, por lo que no se puede…siempre hay una razón por la cual no hacer algo. Las personas son muy rápidas para decirte por qué no puedes hacerlo, por qué no te lo puedes permitir, no tenemos a las personas, no tenemos el dinero, no tenemos el tiempo…

Una de las cosas que nos impide construir a personas ‘que pueden’ es cuando vivimos guiados por la experiencia. Ninguna innovación, creación o algo nuevo nace de la experiencia, porque la experiencia sólo nos dice lo que se ha podido y lo que no se ha podido hacer. Pero cuando vives con una mentalidad que dice ‘sí se puede’, es increíble como puedes encontrar la manera.

2. Este no es mi trabajo, esta es mi vida.

2 Timoteo 1:9 dice:

‘Pues Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo’

Somos salvos para un propósito, somos llamados para un propósito, se nos da una gracia para un propósito; se trata del propósito de Dios. Cuando vivimos llamados, lo que hacemos es un llamado, no solo un trabajo. Jesús habló del espíritu del asalariado en Juan 10:11,13. Él dijo: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado no es el pastor, y a él no le pertenecen las ovejas. Cuando ve que el lobo se acerca, abandona las ovejas y huye; entonces el lobo ataca al rebaño y lo dispersa. Y ese hombre huye porque, siendo asalariado, no le importan las ovejas.”

Si eres un pastor, ten cuidado de no buscar alrededor del mundo quién es el mejor o el más talentoso. Construye desde dentro, de aquellos que están plantados en tu iglesia. Un espíritu de asalariado no se sostiene cuando vienen los tiempos difíciles. Pero aquellos que viven salvos y llamados con un propósito están en los tiempos buenos, los malos, y todos los demás. Lo mismo es aplicable para las personas de negocios. Construye en tu gente, levántales y dales una visión a largo plazo.

3. Serviré al Señor con alegría

No con tristeza, no con locura, no con maldad, ¡sino con ALEGRIA! Si no servimos al Señor con alegría entonces empezamos a pensar de manera pequeña.

La manera pequeña de pensar dice: “¿Cuánto tiempo tenemos que estar ahí?¿Tengo que venir? ¿Tengo que llevar a mi esposa? ¿Tenemos que quedarnos mucho rato? ¿Cuándo quieres que me vaya?”

Imagínate si Jesús le hubiera dicho a Dios en la cruz; “¿Tengo que hacerlo? ¿Cuánto tiempo tengo que estar aquí?¿Tienen que usar estos clavos?”. ¿No te alegras de que ese no fue el espíritu de nuestro Salvador? Si tratas de construir alrededor de personas que piensan de manera pequeña, eso es lo que acabarás teniendo.

4. El empoderamiento comienza conmigo

A menudo pensamos en empoderar ‘hacia abajo’. Mi experiencia es que el empoderamiento funciona en cualquier dirección. A veces, si quieres que te empoderen, necesitas aprender a empoderar hacia arriba. Si entiendes que el empoderamiento comienza contigo, entonces vive de tal manera que estés comprometido a empoderar hacia arriba a tu líder o jefe.

¿Cómo es eso?

Si eres complicado, hipersensible, o tienes que sentarte cada día a hablar de tus susceptibilidades, para mí, eres alguien complicado; y lo que haces es tirar a la persona a la que estás respondiendo dentro de tu complicación, y de tu mundo.

Entiende que el empoderamiento empieza contigo y haz lo que puedas para vivir con el tipo de iniciativa que permite a tus líderes levantar la cabeza más alto y mirar más allá en el camino para determinar una dirección y una visión.

5. No me subo al tren del chisme

Cada país tiene su mafia cristiana de chismosos. Son los que están siempre al teléfono diciendo: “‘¿Has escuchado lo último?¿Te enteraste de lo de Hillsong, no se si oíste que…?”. Yo quiero pastorear el tipo de iglesia donde somos los últimos en enterarnos porque no nos subimos al tren de los chismes. Si la gente te llama todo el tiempo para contarte la última tragedia o rumor, probablemente deberías preguntarte “¿Por qué me lo cuentan a mí?”.

La Biblia dice que la boca del justo son una fuente de vida. ¿Tu boca es una fuente de vida o una alcantarilla de derrota? Las escrituras también dicen que de la boca de los justos alimentan a muchos. Si las personas a tu alrededor dependen de tus palabras para ser nutridas, ¿están muriendo de desnutrición o están floreciendo?

6. Soy uno de ellos.

Pienso en ‘ellos’ y en ‘nosotros’; ellos pueden ser los jefes, nosotros los trabajadores. Ellos están arriba, nosotros abajo. Ellos y nosotros.

Me pregunto en tu iglesia, ¿dónde te ubicas?. En la cultura de nuestra iglesia quiero que las personas se vean a ellas mismas espiritualmente, emocionalmente y mentalmente en el mismo lado. Todos somos ‘nosotros’; todos somos parte del mismo equipo.

7. Haré parte de mi viaje a aquellos que están a mi alrededor

Estoy hablando de tu familia, tu esposa y tus hijos; aquellos que están ‘fuera’ de tu entorno de trabajo. Inclúyelos en tu caminar. He visto tantos errores dentro de las dinámicas normales semanales de un equipo de iglesia. Las personas pueden dejar el trabajo sintiéndose ofendidas y agravadas; se van a casa con su esposa a ‘vomitar’ sus emociones sobre todo lo que pasó…

Al día siguiente vienen al trabajo y durante el día solucionan ese asunto y, ya no está, y todos siguen adelante, pero no resuelven ese problema en casa. Vuelven al trabajo y lo arreglan, y el círculo se repite una y otra vez.

La cuestión es que tu esposa te ama, y si constantemente estás trayendo problemas a casa, pero no soluciones, podrías levantarte un día y encontrar que tu casa está llena de resentimiento. Tu familia sentirá que la iglesia esta tomando mucho de su tiempo familiar.

Nunca he sido muy afín de compartimentar nuestro tiempo. No se trata del tiempo de Dios, del tiempo de iglesia, y después del tiempo de familia. No pienso que necesitemos encajonar nuestras vidas a eso. Si eres sabio puedes obviamente servir a Dios, amar a la iglesia y llevar a tu familia en este recorrido contigo. Pero si sigues echando resentimiento en casa, los estás poniendo como enemigos del tiempo de iglesia. Usa la sabiduría en cuanto a lo que ‘lleves a casa’.

8. La visión de la que soy parte es más grande que la parte que yo contribuyo.

No importa quién eres, en el momento que pensamos que nuestra parte es mayor que de lo que somos parte, empezamos a destruir la cultura y a traer separación. A menudo pienso en Bernabé y Pablo. Ellos diferían en algunos puntos de vista y Bernabé se fue, y nunca más literalmente volvemos a escuchar de él.

No olvides que Dios ungió a los dos, a Pablo y a Bernabé. Si no tienes un corazón enseñable, es decir, no se te puede hablar o enseñar fácilmente, te apartarás de lo que Dios tiene para ti. Al diablo le encanta apartar a la gente de las cosas de las que son parte, y a menudo, con trágicos resultados.

¿Tienes a alguien en tu vida que te ame lo suficiente para mirarte a los ojos y decirte lo que necesitas escuchar? Si mantienes un espíritu enseñable y entiendes que la visión de la que formas parte es mayor que la parte que contribuyes, entonces creo que puedes construir una cultura hermosa que construirá el tipo de equipo, el ministerio, el negocio o la iglesia que atrae a la gente.

9. Delego, pero no le tiro la carga a otros

La personalidad más difícil de encontrar cuando hablamos de dinámicas de algún miembro de nuestro staff es aquel tipo de persona que es genial tratando con sus líderes – nada es demasiado difícil y no hay nada que no harían por su jefe. Pero cuando se trata de llevar a cabo sus instrucciones, lo que hacen es tirarlas sobre otros como si fuera una carga.

No es lo mismo delegar que tirar una tarea sobre otro como si fuera una carga. Al volcar algo sobre una persona no se tiene en consideración la vida y las otras responsabilidades que pueda tener.

Esta es una de las cosas más corrosivas que puede suceder en un equipo. Tirar una tarea sobre otros como una carga debilita la cultura, y es la cosa más difícil de reconocer por un pastor o jefe.

Seamos respetuosos con el tiempo de los demás y sus responsabilidades, y aprendamos a reconocer las diferencias entre delegar, que es algo positivo, y tirar algo sobre alguien como si fuera una carga.

10. Mi Espiritualidad es atractiva

Esto no tiene nada que ver con rasgos faciales, sino que se trata de todo lo que tiene que ver con nuestro espíritu. Si la gente con un espíritu miserable, enojada, crítica y legalista mirara por su propio espíritu, se daría cuenta que estas actitudes no dan gracia y fallan al entender la obra terminada de Jesús. No puedo aguantar ese tipo de espíritu en un cristiano.

Como creyentes, tenemos que llevar Su nombre bien. Somos Sus manos y pies. No seamos cristianos pseudo-espirituales, súper-espirituales, tercos, negativos, o críticos; este no es el tipo de espíritu que queremos en nuestras iglesias. Aléjate de eso y enfoquémonos en amar a Dios, amar a las personas y amar la vida. Ese tipo de espiritualidad es atractiva.

Por último, ten una visión que inspira una cultura. Un líder debe crear una cultura que produzca crecimiento y cultive longevidad y creatividad en los demás.

La cultura se construye con el tiempo a través de trabajo duro y disciplina. Entiende quien eres, qué quieres, hacia dónde vas e identifica quien viene contigo. La cultura es el resultado de estas cosas y lo que permites: Dirección y patrón. ¡Tú ERES la cultura!

Arriésgate y crea una cultura que desafía lo ordinario; una que esté marcada por una disciplina personal, un espíritu diferente y un corazón diferente, una cultura de amor y servicio que pone a los demás primero. Mantén tus hábitos y aquellos de tu equipo en el camino. Podemos construir una iglesia o un negocio, pero si no construimos una cultura no podemos construir nada que perdure.