Expande tu medida

1 Mar 2019

Den, y recibirán. Lo que den a otros les será devuelto por completo: apretado, sacudido para que haya más lugar para más, desbordante y derramado sobre el regazo. La cantidad que den determinará la cantidad que recibirán a cambio. Lucas 6:38

Hace unos meses tuve el privilegio de viajar a Portugal por primera vez. Estaba invitado a predicar en varios eventos, pero aproveché para que Celeste, mi hija mayor, viniera conmigo y festejara allí su cumpleaños. En los únicos dos días libres que tuvimos, decidimos hacer cosas turísticas para aprovechar el tiempo al máximo. Entonces fuimos a visitar un castillo antiguo, magnífico; tenía paredes y muros de protección a los cuales se podía subir para admirar el paisaje. Había muchos puntos en los cuales se podía hacer esto, y mi hija, que es súper aventurera, quería subir a todos, lo que significaba una cantidad enorme de escalones. Ella tiene 17 años y yo 41, así que iba detrás de ella, como podía, tratando de seguirla. Cuando llegamos al último rincón, yo subí exhausto, me costaba respirar. En ese momento ella me miró muy seria y me dijo: “Pa, estás viejo. Tenés que hacer algo para cuidarte”. ¡Yo no podía creer lo que mi hija me estaba diciendo! Pero sus palabras despertaron algo en mí, hasta el punto que desde que volví no dejé de ir al gimnasio y de ponerme en forma. Es un sacrificio, porque desde entonces he vivido con dolor muscular. Si has pasado por esto, entiendes de qué estoy hablando.

Te cuento esto porque es algo que se puede comparar con nuestra fe. ¿Sabes que Dios ya puso en ti una medida de fe, del mismo modo que puso músculos en ti desde que naciste? De la misma forma que nuestros músculos crecen, así crecerá nuestra fe si la ejercitamos. La Biblia dice que tenemos ciertas medidas: una medida de fe, una medida con la cual juzgamos, una medida con la cual damos, una medida con la cual perdonamos. Entonces, la medida que no ejercites será la que limite lo que Dios te quiere dar.

Hoy no importa cuánta cantidad de fe sientes que tienes, tal vez muy poca, o una fe pequeña, no importa si sientes que tu fe es grande. Lo importante es que puedas ejercitar tu medida para ampliar los horizontes de tu vida, progresar y crecer.

Te quiero hablar de cinco áreas en las que podemos ejercitar la medida de fe que tenemos:

Expande la medida de tu perspectiva

Cuando Dios le dice a Abraham que tiene que separarse de Lot, Abraham le pide a Lot que levante su mirada y elija el terreno que quiera, el que mejor se vea; entonces él se quedaría con el resto. Abraham no se preocupó porque Lot eligiera lo mejor, él sabía que tenía una promesa, y que donde quiera que fuera, Dios lo bendeciría. Después de que Lot elige la tierra más fructífera, Dios le dice a Abraham que levante su vista, que mire hacia el norte y hacia el sur, hacia el este y el oeste, y le promete: “yo te daré toda la tierra que abarca tu mirada”. También le dice que multiplicará su descendencia como el polvo de la tierra. Nosotros somos parte de esa descendencia.

¿Qué es lo que ves? ¿Cómo está la medida de tu perspectiva? ¿Es ancha o angosta, grande o pequeña?

Tal vez estés en una encrucijada, tienes que tomar una decisión y estás esperando la confirmación de Dios; pero tal vez Dios esté esperando que sólo camines. Porque cuando tienes una promesa, no importa si vas a la izquierda o a la derecha. Somos personas de promesa, Dios irá con nosotros. La voluntad de Dios es bendecirte, estar contigo hasta el fin del mundo, donde vayas.
Quiero invitarte a que mires más allá. Dios dice que te dará todo lugar que pisen las plantas de tus pies, ¿por dónde anduviste caminando últimamente?

Expande la medida de tus pensamientos

Hermanos, no sean niños en su modo de pensar, sean niños en cuanto a la malicia, pero adultos en su modo de pensar. 1 Corintios 14:20

Tenemos que madurar en nuestra forma de pensar, crecer, romper el molde, dibujar fuera del marco.
¿Cómo está la medida de tus pensamientos? Dios dice que podemos ser transformados mediante la renovación de nuestra mente, cuando permitimos que la palabra de Dios moldee nuestra forma de pensar. Pensemos como ciudadanos del cielo, no con una mentalidad terrenal. Porque si podemos cambiar nuestra forma de pensar, cambiaremos nuestra forma de vivir.
Oliver Wendell, escritor y poeta estadounidense, dijo: “Una vez expandida por una idea nueva, la mente del hombre nunca recupera su dimensión original”
¿Has intentado ponerte la ropa que usabas cuando eras bebé? No podrías, porque hoy tienes una medida diferente. ¿Por qué en tu vida espiritual, constantemente, quieres volver a la medida de tu pasado?
En este tiempo te desafío a pensar más grande, a no limitar a Dios en tus pensamientos. Atrévete a soñar e imaginar a lo grande. La imaginación es poderosa, porque Dios puede hacer mucho más de lo que puedas imaginar. Piensa en un mejor futuro, porque la fe comienza en tus pensamientos, y Dios nos llena conforme a la medida que nosotros le presentamos.

Expande la medida de tu perdón

No juzguen y no se les juzgará, no condenen y no se les condenará, perdonen y se les perdonará, den y se les dará… Lucas 6:37-38

¿Cómo está la medida de tu perdón? Perdonen, porque si no lo hacen, no van a ser perdonados. Es parte de nuestra naturaleza humana, nos encanta recibir perdón de Dios, pero se nos hace tan difícil darle perdón a otro.
¿Qué sucede cada vez que perdonas a alguien? Estás ejercitando tu medida. Si lo podemos hacer con algo pequeño, podremos hacerlo con algo mayor. No permitas que una pequeña ofensa atrape tu corazón, limite tu medida y estanque tu progreso.
¿Cómo serían nuestros matrimonios si aprendiéramos a perdonar más?
¿Cómo serían nuestras familias si aprendiéramos a perdonar más? ¿Cómo sería la Iglesia si aprendiéramos a perdonar más? ¿Cómo sería el mundo si aprendiéramos a perdonar más?
Jesús dijo que en un solo día debemos perdonar setenta veces siete. En otras palabras, nuestro perdón no puede ser limitado. La ofensa es un ladrón de propósito y un ladrón de tu futuro. Si constantemente ejercitamos la medida de perdón en nuestras vidas, expandiremos nuestro nivel de gracia y nunca permitiremos que una ofensa nos detenga.

Expande la medida de tu generosidad

El mundo del generoso cada vez se hace más grande. Proverbios 11:25

Lo que Dios quiere no es tu dinero, sino tu corazón, y eso incluye cada aspecto de tu vida. No reduzcamos nuestra generosidad a dinero solamente. Tenemos que ser generosos en cada área; ejercitar diariamente la generosidad.
Te doy una idea: mañana puedes ir a ese compañero de trabajo que habló mal de ti y, en primer lugar, perdonarlo, y en segundo lugar, invitarle un café. Quizás el precio de un café es lo que edifica un puente para que el evangelio penetre su corazón.
Sé generoso con tus palabras. ¿A quién puedes animar en tu trabajo, en tu facultad, en la iglesia, en tu entorno? Hazlo conforme a la medida de fe que recibiste.
Seamos generosos con nuestro tiempo y con nuestra adoración. Cuando basamos nuestra adoración en nuestras emociones, somos tacaños. Pero cuando basamos nuestra adoración en la grandeza de Dios y le adoramos con todo, más allá de lo que estemos pasando, vamos a vivir vidas generosas.

Expande la medida de tu círculo

Como el hierro se afila con hierro, así un amigo se afila con su amigo. Proverbios 27:17

¿A quién tienes en tu vida que te mantiene afilado? Expande la medida de tu círculo relacional. Yo no necesito en mi vida a personas que solamente me digan lo que quiero escuchar. Necesito a personas que me digan lo que tengo que escuchar. Quiero rodearme de gente que me haga sentir incómodo, pero de una forma correcta. Gente más exitosa, que haya progresado y crecido más que yo, gente que tenga una mejor familia que la mía, que haya estado casada por setenta años; que sus experiencias me puedan llevar a otro nivel.
No quiero ser la persona más exitosa en mi grupo de amigos, porque me llevaría toda la gloria y sería egoísta, y pensaría acerca de mí con una medida más grande de la que debo pensar. Tengo que pensar de mí con moderación, y dejar que una medida más grande que está en otra persona afecte mi propia medida, para que pueda vencer, avanzar y alcanzar nuevos niveles.
Seamos amigables para expandir nuestra medida de círculo relacional.

Así como ese día las palabras de mi hija mayor me desafiaron y animaron a expandirme en un área que había dejado olvidada, hoy te desafío y animo a que te expandas más allá de tus límites, a que ejercites la medida de tu fe. Porque no podemos recibir lo que Dios tiene para nuestro presente con la medida de nuestro pasado. Sigue habiendo más. Si aumentamos la medida, Dios va a desparramar bendición hasta que sobre y abunde.