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Día 14 - Una casa de excelencia

Nov 15 2020

Disculpa, pero esta entrada está disponible sólo en Inglés Estadounidense. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.

¿Qué es lo que viene a tu mente cuando hablamos sobre una casa construida con excelencia? Podemos pensar en las habitaciones adecuadas, muebles caros, extrema limpieza, habitada por una familia “perfecta”, de publicidad. Tal vez algo que sólo vemos en películas o en Instagram.

Pero, cuando pienso en la excelencia según la Palabra de Dios, creo que es la primera cualidad que necesitamos buscar en nuestro corazón. ¿Cómo es el corazón de una casa? Más allá de las cuatro paredes que la rodean, el corazón son las personas que la transforman en un hogar.

Pero tener un hogar también es reconocer que muchas veces necesitaremos dejar el lío de lado para cuidar de un hijo, o ver la sensibilidad de la esposa cuando no puede hacerlo todo, considerar al marido, cuando llega después de un día difícil del trabajo y sabe que va a encontrar refugio y protección en los brazos de los que lo aman. Una familia que entiende que el amor es el camino para construir un hogar saludable, que proporciona paz y comodidad para cada uno de los que entran en él.

Del mismo modo, la iglesia es una casa de excelencia, donde hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos. Es una actitud que entiende que, aun con los errores e inseguridades, podemos ser auténticos, sin miedo de mostrarnos como somos. La excelencia es una actitud, una forma intencional de generar credibilidad y confianza, como familia, donde vamos a priorizar siempre nuestro bien mayor, Jesús. Él es el dueño de nuestro hogar, de nuestra familia, de nuestros corazones. Con él, personas imperfectas se vuelven extraordinarias.