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Día 3: Celo Consumidor

Dec 31 2021

El celo por tu casa me consume; sobre mí han recaído los insultos de tus detractores. – Salmos 69:9 (NVI)

A David le consumía tanto el celo por la Casa de Dios que sentía como suyos los insultos que algunos dirigían a Dios. Los discípulos recordaron las palabras de David cuando Jesús expulsó a los comerciantes del templo. Todo el pueblo se puso de pie y gritó: “¡Amén! ¡Amén!” cuando Esdras abrió el libro de la Ley. Fue el celo lo que consumió a la mujer samaritana cuando compartió su revelación de Jesús con todo su pueblo. A pesar de las extremas dificultades, las iglesias macedonias imploraron a Pablo y Timoteo ‘con mucha urgencia’ que recibieran su regalo y comunión.

¿Captas la idea? Las personas celosas inspiran a los demás. El celo se define como la gran energía o entusiasmo en la búsqueda de una causa; vivir más allá de uno mismo y marcar la diferencia en el mundo. Como cristianos, tenemos aún más razones para estar apasionados a causa de nuestro nuevo pacto en Cristo, pero lamentablemente, no todos los cristianos se sienten así. La pasión por la casa de Dios te mantendrá en marcha y en el camino, pero no hay nada inspirador en las personas apáticas que se mueven por emociones, cumpliendo con una obligación. Cuando las personas vienen a tu iglesia para encontrarse con Jesús, ¿encuentran pasión y entusiasmo por la Casa de Dios?

No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. – Gálatas 6:9 (NVI)

El celo por hacer el bien trae una temporada de cosecha para aquellos que se niegan a cansarse. ¿Qué está cultivando tu vida? ¿Cansancio y apatía? ¿Insatisfacción o hacer bien? El desánimo provoca cansancio, así que si estás desanimando, reconoce que se trata del diablo tratando de robar tu celo; y el celo es la energía que alimenta tu propósito.

El desánimo y la familiaridad son enemigos de tu celo. Es muy fácil familiarizarse con las cosas que Dios ha hecho, especialmente si eres cristiano desde hace mucho tiempo. La edad tiende a cansar a algunas personas, pero no tiene porqué ser así. Sea cual sea tu edad, mantén tu espíritu joven y expectante por avivamiento. No pierdas de vista el futuro ni permitas que la oposición te robe el celo y te deje agotado. Necesitas celo y pasión para ir a por tus sueños. El celo te capacitará para vencer, especialmente cuando te enfrentes al desánimo. Cuando lo das todo por la causa de Cristo, con el tiempo, siempre cosechas la recompensa.

No quiero simplemente poseer fe. Quiero una fe que me posea. – Charles Kingsley