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¿Qué es la Pascua?
La Pascua es un evento trascendental en la historia de la humanidad. Es la celebración de la resurrección de Jesucristo, Dios hecho hombre, quien vino para salvar a la humanidad del pecado y de la separación de Dios. La Pascua no es algo simbólico: es un evento real e histórico, y el cimiento de nuestra fe. Es también un poderoso recordatorio de que Dios sale a nuestro encuentro exactamente donde estamos, brindándonos esperanza, sanación y nuevos comienzos.
A través de la resurrección de Jesús, somos invitados a experimentar el perdón, la restauración y la promesa de la vida eterna. La Pascua declara que, sin importar nuestras luchas o dudas, la vida y el amor triunfan sobre la muerte.
Es una celebración del amor inquebrantable de Dios, de su gracia y de su deseo de que todos vivamos en libertad, gozo y esperanza.
Jesús les preguntó a sus discípulos: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente”. Jesús elogió esta respuesta diciendo: “Bendito eres, Simón hijo de Juan, porque mi Padre que está en el cielo te lo ha revelado”. (Ver Mateo 16:16–17 NTV)
Jesús sabía que quién es Él —y quién puede llegar a ser para nosotros— tiene el poder de salvarnos y transformar nuestras vidas. Él dice: “Yo he venido para que tengan vida y la disfruten, y para que la tengan en abundancia (en plenitud, hasta que desborde)”. (Juan 10:10 AMPC)
En la víspera de su crucifixión —el Jueves Santo— Jesús compartió una última cena de Pascua con sus discípulos en Jerusalén. En esta última cena, habló proféticamente sobre su muerte inminente: su cuerpo entregado por nosotros y su sangre derramada por nosotros. Al mismo tiempo, estableció la práctica de la Comunión, o la Cena del Señor, invitándonos a tomar el pan y el vino en memoria de Él.
1 Corintios 11:23–26 (NVI) dice: «El Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan y, después de dar gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí». De la misma manera, tomó la copa después de cenar y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto cada vez que beban de ella en memoria de mí». Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga.».
La Biblia dice que Jesús fue crucificado el «el viernes —el día de preparación —anterior al día de descanso» (Marcos 15:42 NTV). Describe así la secuencia de los hechos: «Eran las nueve de la mañana cuando lo crucificaron… Al mediodía, la tierra se llenó de oscuridad hasta las tres de la tarde. 34 Luego, a las tres de la tarde, Jesús clamó con voz fuerte: «Eloi, Eloi, ¿lema sabactani?», que significa «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». (Marcos 15:25, 33–34 NTV)
Mientras Jesús cargaba con los pecados del mundo, soportó la angustia de la separación de su Padre —la consecuencia del pecado— para que nosotros pudiéramos ser reconciliados con Dios.
Conmemoramos la crucifixión de Jesús el Viernes Santo porque su muerte es una buena noticia para nosotros. Él tomó en nuestro lugar el castigo que nuestros pecados merecían, para que podamos tener perdón, amistad con Dios y vida eterna.
Muy temprano en la mañana del domingo, después de la crucifixión, María Magdalena, María la madre de Santiago, y una tercera mujer llamada Salomé visitaron la tumba de Jesús. Encontraron que la gran piedra que cubría la entrada había sido removida. Al entrar en la tumba, se les apareció un ángel y les dijo: No se alarmen. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. ¡No está aquí! ¡Ha resucitado! Miren, aquí es donde pusieron su cuerpo. (Marcos 16:6 NTV)
El Domingo de Resurrección celebramos la resurrección de Jesús. Su resurrección responde a preguntas como: ¿Es Jesús Dios? ¿Hay vida después de la muerte? ¿Puedo conocer a Dios personalmente? La respuesta a todas ellas es un rotundo «sí». La tumba vacía significa que Jesús está vivo. Tenemos la seguridad presente de que Él está con nosotros, y la esperanza futura de que pasaremos la eternidad con Él.
La Pascua es una oportunidad hermosa para descubrir más sobre quién es Jesús y para encontrar una comunidad cálida donde te sientas como en casa. La historia de la Pascua se centra en temas de vida, renovación, perdón y esperanza, y puede aclarar dudas sobre la fe y la salvación. Si tienes curiosidad pero no estás seguro, la Pascua puede introducirte a prácticas como la adoración, la oración y la lectura de la Biblia en un ambiente amable e inspirador.
Viernes Santo
Churches all around the world are gathering this Easter to celebrate the hope we have in Jesus Christ – and there’s a place for you. If you’re looking for a church to attend this Easter, we would love to welcome you to a Hillsong Church location near you. Whether it’s your first time in church or you’ve been many times before, you belong here. Find a campus below and come celebrate with us – we can’t wait to meet you.
En memoria de mí
Este año, la campaña “Cruz igual amor” se centra en 1 Corintios 11:23–26.
Las palabras de Jesús, “hagan esto en memoria de mí”, nos invitan a algo más que recordar: nos invitan a vivir una historia de redención.
En la Última Cena, Jesús tomó lo cotidiano y lo llenó de eternidad. El pan, la copa y la mesa se convirtieron en símbolos sagrados que conectan Su sacrificio con nuestra fe hoy, y nos apuntan a la esperanza del futuro.
Mira los videos de la campaña a continuación.